domingo, 26 de mayo de 2013

SIEMPRE

                                                           

Cuando ante mis ojos el mundo se oscurece
tú invades mi pensamiento
y muy, muy despacito susurro
si en mi vida tú estuvieses ...
 m

lunes, 29 de abril de 2013

FRANCISCO

                                                                   

Hacía pocos meses que ése era tu hogar y el azar de la vida hizo que yo cruzara su portal.
A lo lejos te vi, caminabas lentamente, te ayudabas con un andador, mis ojos siguieron tus pasos y mis pasos los tuyos hasta llevarme a ti.
Estabas bajo un naranjo preparando la tierra para sembrar en tu huerto.
Un huerto que aún no era huerto.
Comenzamos hablar, no recuerdo con exactitud aquellas primeras palabras, lo que sí recuerdo es que detrás de aquellas vinieron otras muchas, largas conversaciones mantuvimos, conversaciones que siempre quedarán entre tú y yo.
Comencé a ir día tras día a intentar ayudarte en tu huerto.
Tú me enseñaste a cavar, a sembrar, a regar e incluso a podar.
Mucha paciencia tuviste conmigo pero yo también contigo.
Cómo me regañabas cuando me equivocaba pero yo nunca me enfadé, sonriendo te decía:
Francisco, vale, ya lo he aprendido, ya no lo hago mal más.
Nunca había cogido una azada ni había sembrado, nunca había cultivado, era mi primera vez pero esto tú no lo entendías y me echabas unas.
Sin embargo, pienso que era todo puro teatro porque te lo pasabas en grande conmigo.
Todas las tardes esperabas impaciente mi llegada y con una gran sonrisa me recibías.
Ay de mí, si me retrasaba,  allí estabas tú y tu regañina.
Tarde tras tarde, día tras día cultivando la tierra conseguimos crear un bonito huerto.
Ya no estábamos solos, primero nos acompañó Antonio y más tarde se nos unió Eulogio.
Pero el huerto era tuyo y mío, eso tú me decías y eso era lo que yo sentía.
Tú me decías que yo te daba alegría, no sé bien quién le daba más alegría a quién.
Como han llorado mis ojos y mi corazón entre tu huerto, sólo lo sabes tú.
Nunca olvidaré como te esmerabas en secar mis lágrimas e intentabas hacerme reír.
Me contabas miles de anécdotas intentando alejar mi sufrimiento, bien sabes que no siempre lo conseguías pero también bien sabes que siempre te sonreía.
Así eras tú feliz y así era yo feliz, viéndote a ti feliz.
Pero como todo termina, así termina la vida.
Un día te fuiste, nos dió tiempo a despedirnos.
Ya no estás tú, ya no hay huerto, sólo queda la tierra y en ella nuestra huella.
Esa tierra que te unió a ti y a la niña, como tú me llamabas.
Pues desde aquí esa niña te dice:
Coge la azada, ponte la gorra, prepara la tierra para cuando yo llegue, te llevo simiente de pimientos, de tomates, …     y tranquilo, no olvido el mancaje.

                                             m
 

sábado, 20 de abril de 2013

SU CAMINAR



En un instante,  su día se convirtió en noche,  su noche en pesadilla.
Ella camina su sendero,  apartando la oscuridad para no tropezar.
No le es fácil, a cada paso un obstáculo y con él, un echar hacia atrás.
Día tras día, así es su caminar.
Ella no se rinde porque aprendió a luchar.
Una lucha cada vez más serena aunque el alma se le muera.
Ella no se rinde y jamás lo hará.
Siempre seguirá buscando la luz entre la oscuridad.
Esa luz que la guiará a dónde ella quiere llegar.

                                           m

miércoles, 10 de abril de 2013

LOS MACHINES



Repartidos por España andan los miembros de una familia cuyo origen es un pueblo de la Alpujarra andaluza.
Éstos se apellidan García.
Qué puedo decir yo de los García, si yo soy un García.
Quien me conoce a mí, los conoce a ellos porque yo soy como ellos y ellos son como yo.
No sólo compartimos genes y apellido sino también el temperamento, el carácter y la cabezonería, entre otras muchas cosas.
Tenemos muchos defectos pero también alguna que otra virtud.
Hace unos días después de muchos, muchos años, volvimos a estar juntos, por desgracia ya no todos porque algunos ya partieron.
Contamos con nuevas incorporaciones, incorporaciones encantadoras.
Y todos los García, los mayores, los medianos, los jóvenes, los niños y las nuevas incorporaciones hemos pasado momentos inolvidables, llenos de alegría y cómo no, de nostalgia por aquellos que ya no están y que nunca olvidaremos, en el pueblecito de nuestros orígenes tan querido por nosotros.
He de contaros que en este pueblo de la Alpujarra a esta familia García, nos apodan” Los machines”.
No sabemos bien el por qué, dicen que hubo una vez un García que cantaba  muy bien, tan bien como Antonio Machín y que de ahí viene.
No sé yo, porque ese don no lo heredé!!.
Pero nos da igual de dónde venga, nosotros somos los García, orgullosos de ser ” Los machines”.
Desde aquí, con mis humildes palabras quiero homenajear a” Los machines” y en especial a los que se fueron tan pronto.
Estoy segura que se sintieron tan felices como nosotros y que nos acompañaron en todo momento.
Y a los que aún permacemos aquí, no lo olvidéis “El año que viene más”.
Un beso y como dicen mis primos:
          ¡VIVA LOS MACHINES!


                                              
                                                  m
                                                     

domingo, 24 de marzo de 2013

UN DÍA PARA NO OLVIDAR



Después de 28 años volví a mi pueblo, en su día grande.
No puedo describir la emoción que sentí al ver a mi Cristo por sus calles, esas calles en las que di mis primeros pasos y que tan pronto dejamos para comenzar una nueva vida lejos.
Todos los años, ese día, estuviésemos donde estuviésemos  volvíamos toda la familia.
Mi padre se pedía el día libre y con nuestros trajes recién comprados nos dirigíamos, todos emocionados, a Órgiva para asistir a la Procesión del Señor de la Expiración.
A las seis de la tarde con el Cristo aún en la Iglesia, en la plaza empezaba arder la pólvora.
Recuerdo el ruido ensordecedor de los cohetes, el suelo moviéndose bajo mis pies, mi mano sujetando fuertemente la de mi padre, mi hermana abrazada a mi madre y mi hermano haciendo fotos.
Esa escena la vivíamos año tras año hasta que mi padre partió.
En ese momento la tradición se rompió, como tantas y tantas otras cosas.
Este año he vuelto con mis amigas, mi madre y mi hermano también partieron y a mi hermana le fue imposible ausentarse del trabajo.
Ellas me acompañaron, me arroparon y gracias a ellas no me sentí sola.
Todo ha sido distinto porque la vida es distinta, porque yo soy distinta.
Mi fe ha madurado al igual que yo y hay tantas y tantas cosas que veo y siento de otra forma  pero hay dos que siguen siendo iguales, mi amor por Cristo y el amor que siento por mi familia.
Esa familia que amo aunque esté muy lejos y nos veamos de tarde en tarde.
Pero ésta es otra historia, la historia de un encuentro y os la contaré mañana.
                                          
                                                       m




lunes, 11 de marzo de 2013

UN MAL INSTANTE

                                                     
Era un día como otro cualquiera, la mañana había transcurrido de forma normal, venías del trabajo contenta, de forma rápida y ágil ordenabas tu hogar.
Aparentemente todo estaba bien.
Pero entonces,  pasó……
El alma se te cayó a los pies.
El mundo por enésima vez se te derrumbó y un mal pensamiento tu mente cruzó.
Pánico me da saber que esa opción valoraste pero aún más que la ibas a ejecutar.
No lo entiendo, no entiendo que esto te pase a ti.
Precisamente ahora, cuando estabas más tranquila, cuando tu situación ya afrontaste, cuando caminas con paso firme.
No lo entiendo, no entiendo que esto te pase a ti.
Tú que consideras la vida el regalo más maravilloso que Dios nos pudo dar.
Tú que piensas que se debe luchar hasta la última milésima de segundo por vivir, que nunca se debe tirar la toalla, que siempre hay que buscar la felicidad y vivir a tope lo que la vida te da.
No lo entiendo, no entiendo que puedas ni por instante pensar en eso.
Qué hubiese pasado si no hubieses recibido esa llamada inesperada en ese instante.
Quizás aún no ha llegado tu hora, quizás sea verdad que Dios unió vuestros caminos y que éste fuese uno de sus motivos.
Ella debía llamarte, en ese mismo instante.
Tengo tanto miedo de pensar en lo ocurrido.
Pero estoy segura que ha sido sólo eso, ”un mal instante” que no se va a repetir.
Yo te conozco, sé quién eres, lo que hay en tu corazón, lo que piensas, lo que deseas y lo que te hace feliz por eso sé que sólo ha sido “un mal instante”.

                                                               m
                

lunes, 4 de marzo de 2013

DUDAS



Hace años, alguien muy cercano e importante para mí me dijo estas palabras: “No necesitas buscarlo, Él te encontrará“.
Hace poco volví a oír esta misma frase e hizo que se me removieran las entrañas y en mis adentros algo se derrumbó al igual que una torre de naipes.
Los años han transcurrido y con ellos mi vida ha cambiado pero algo sigue igual “Yo no siento que Él me haya encontrado”.
Es cierto que todos los días hablo con Él, que hace mucho tiempo aprendí a no pedirle nada, a sólo darle las gracias por regalarme lo que tengo y a no reprocharle por aquello tan valioso que perdí.
“Pero yo a Él, no lo escucho”.
A mi alrededor hay personas que están tan seguras, no tienen dudas, están totalmente convencidas de que sus actos son sus mandatos y que Él está detrás de todo lo que hacen.
Su seguridad me abruma y me crea inseguridad, “yo no siento eso”.
Siempre he pensado que si puedo hacer algo que ayude a alguien a estar o sentirse mejor, mi deber como persona es hacerlo pero “yo no siento que Él me lo mande”.
Esto me perturba sobre todo cuando escucho las vivencias de los demás y me hace sentir indigna de estar junto a ellos.
Y pienso: Cómo Él se va a fijar en mí!!
En alguien tan insignificante, tan imperfecto.
En alguien que sabe que se aleja día a día más de Él por no poder cumplir uno de sus más importantes mandatos.
Yo sé que Él me perdona pero “me ayudará a que yo perdone, me permitirá escucharle”
Sólo puedo decir: “Señor, yo creo pero aumenta mi fe”
                             
                                           m