lunes, 23 de marzo de 2015

Un soplo de esperanza



En las noches largas y oscuras, 
siempre encuentro consuelo, 
entre estas palabras

EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME FALTA

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque Tú vas conmigo
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su Nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque Tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

Y al amanecer, 
siempre me embarga,
 un soplo de esperanza

    m

8 comentarios:

Armando dijo...

Un Salmo que inspira y llena el alma.
Un abrazo.

LAO Paunero dijo...

Amén ...

Saudades8 dijo...

Estás en buenas manos, las mejores.

Un abrazo.

CHARO dijo...

Me uno a esta preciosa oración que nos llena de paz.Besicos

Maribel G. M dijo...

Muchas gracias mis queridos amigos por visitarme y dejar vuestra huella.
Un beso

Conchi dijo...

Esta compañía no nos debe de faltar nunca, pues El Pasto siempre cuida de su rebaño.
Un abrazo Maribel

Josefa dijo...

Es el mejor compañero en el camino de la vida.
Que Dios te bendiga.

Esperanza dijo...

Nada nos falta teniendole a el...en este viaje a veces tan duro.. besitos